¿Y qué les dejo a mis hijos? La conversación que conviene tener antes de decidir
Si hace una de estas operaciones, sus hijos no heredarán la vivienda: heredarán, si usted quiere, el dinero que reciba por ella. Es una decisión importante y es suya. Aquí la miramos entera: lo que se gana, lo que se deja, y por qué conviene que ellos estén delante.
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Hay una preocupación que casi todas las personas mayores comparten, y que pesa mucho a la hora de decidir sobre su casa: ¿y qué les dejo a mis hijos? Si aprovecho el valor de mi vivienda ahora, ¿no les estoy quitando su herencia?
Es una pregunta que nace del amor. Y precisamente por eso merece una respuesta honesta, no una respuesta cómoda.
Empecemos por el hecho
Si usted hace una de estas operaciones, sus hijos no heredarán la vivienda. La titularidad pasa al inversor. Eso es así, y conviene tenerlo claro desde el principio.
Lo que sus hijos pueden recibir, si usted lo decide, es el dinero que usted obtiene por ella. Y ahí es donde merece la pena detenerse.
Cómo llega la herencia de siempre
Usted conserva su casa, vive en ella, y cuando usted falte, sus hijos la heredan. Suena bien. Pero pensemos en cómo llega esa herencia.
Llega tarde. Sus hijos pueden tener ya 60 o 70 años cuando reciben la casa, en un momento en que quizá ya no la necesitan tanto. Llega con sus impuestos. Y a veces llega con discusiones: qué hacer con ella, quién se queda con qué, si vender o no. Una casa heredada entre varios hermanos puede convertirse, sin quererlo, en un motivo de tensión.
La otra forma de verlo
En lugar de dejarles una casa dentro de muchos años, usted convierte hoy el valor que su vivienda tiene guardado en dinero disponible. Y con ese dinero puede ayudar a sus hijos ahora.
¿Cuándo necesita más ayuda un hijo? No a los 70 años: a los 30 o a los 40. Para la entrada de su primera vivienda. Para los estudios de un nieto. Para salir de un momento difícil. Para empezar un proyecto.
Ayudar en ese momento —cuando una mano de verdad cambia una vida— es distinto de dejar un piso dentro de décadas. Y usted puede estar ahí para verlo.
Que sus hijos estén delante
Le proponemos que su familia esté presente cuando tome la decisión. No por cortesía: porque una decisión así, tomada a la vista de todos y con todo el mundo entendiendo lo que pasa, es una decisión que nadie podrá discutir el día de mañana — ni a usted, ni a ellos.
Nos gusta que sus hijos entiendan las cuentas, las opciones y lo que usted gana y deja. Cuando lo ven claro, la conversación suele ser más fácil de lo que sus padres temían.
Y los impuestos de ayudar en vida
Ayudar a los suyos en vida tiene consecuencias fiscales, y dependen mucho de su comunidad autónoma. Se lo explicamos con números concretos, en su caso, antes de que dé ningún paso.
La pregunta, quizá, es otra
Tal vez no sea "qué les dejo cuando no esté", sino "cómo puedo cuidar de ellos ahora". Es una decisión importante, y es suya. Nosotros se la explicamos entera — también la parte que no le gusta.