Planificar su jubilación

Rico en ladrillo: por qué se puede tener mucho patrimonio y poco dinero

Una casa pagada de 300.000 euros y una pensión que se queda corta a fin de mes. No es una contradicción: patrimonio y liquidez no son lo mismo. Qué salidas existen —todas, no solo las nuestras— y cuál encaja con cada situación.

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Contenido revisado por Equipo de RENTA100.

Hay una situación muy habitual en España — tan habitual que probablemente conozca a alguien así, o quizá se reconozca usted mismo de aquí a unos años.

Es la de una persona que sobre el papel tiene un patrimonio considerable —una buena casa, pagada con el esfuerzo de toda una vida— y que, sin embargo, llega algo justa a final de mes.

Tiene mucho, y a la vez le cuesta. ¿Cómo puede ser?

Patrimonio y liquidez no son lo mismo

El patrimonio es todo lo que usted tiene y vale dinero. Para la mayoría de las personas, la mayor parte de su patrimonio es, con diferencia, su vivienda.

La liquidez es otra cosa: es el dinero disponible. El que puede usar hoy, para sus gastos, para un capricho, para una urgencia.

Y aquí está la clave: se puede tener mucho patrimonio y, al mismo tiempo, poca liquidez. Es lo que a veces se resume con una frase muy gráfica: ser rico en ladrillo, pero ir justo de dinero.

Un ejemplo

Imagine a una persona jubilada con una vivienda que vale 300.000 euros, completamente pagada. Sobre el papel, tiene un patrimonio importante. Pero su pensión es de 1.400 euros al mes —por debajo de la media, que en 2026 está en 1.572— y con eso tiene que cubrir todos sus gastos.

Su casa vale una fortuna. Pero esa fortuna no le ayuda a llegar a fin de mes: no le paga las facturas, no le permite darse un gusto, ni echar una mano a un nieto. Su riqueza está ahí, pero está encerrada entre las paredes de su casa.

Qué salidas hay

Conviene conocerlas todas, incluidas las que no pasan por nosotros.

Apretarse el cinturón. Renunciar a cosas y vivir con menos de lo que su patrimonio le permitiría. Es lo que hace mucha gente, y no tiene por qué ser así.

Vender y mudarse a algo más pequeño. Es, de hecho, lo que más gente hace. Y si mudarse no le duele, quizá sea su mejor opción. Se lo decimos de verdad.

La hipoteca inversa. Le da dinero sin vender, pero genera una deuda con intereses que se acumulan y que heredarán sus hijos.

Y una más: convertir una parte del valor de su casa en dinero disponible, sin dejar de vivir en ella. No es la mejor opción para todo el mundo. Es la mejor para quien quiere quedarse donde está.

La idea que queremos que se lleve

Que cuando piense en su jubilación no mire solo su pensión, sino también el patrimonio que ha construido — y que sepa que ese patrimonio puede trabajar para usted llegado el momento, sin que tenga que renunciar a su casa.

No se trata de decidir nada ahora. Se trata de tenerlo en el mapa.

¿Tiene dudas sobre su caso concreto?

Cada situación familiar es distinta. Si quiere saber cómo se aplica todo esto a su caso, llámenos. Una llamada de 30 minutos aclara lo que páginas y páginas no aclaran.