"Esto me suena a timo": cómo reconocer a los malos actores
Si al oír «venda su casa y siga viviendo en ella» ha pensado que aquí hay gato encerrado, hace usted bien. No le vamos a pedir que confíe: le vamos a enseñar a desconfiar bien. Cinco señales de alarma, y cinco cosas que debe exigir a cualquiera — también a nosotros.
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Contenido revisado por Equipo de RENTA100.
Voy a empezar de una forma poco habitual: dándole la razón.
Si ha oído hablar de vender su casa para seguir viviendo en ella y lo primero que ha pensado es "esto me suena a timo, aquí hay gato encerrado", quiero decirle algo claro: hace usted muy bien en desconfiar. Desconfiar ante una decisión tan importante no es ser un desconfiado: es ser prudente.
Así que hoy no le voy a pedir que confíe en nadie. Voy a hacer lo contrario: enseñarle a desconfiar bien.
Primero, separemos las cosas
Estas fórmulas, hechas como es debido, son legales, y llevan décadas funcionando en España y en Europa. El problema no es el producto: el problema es que, como en cualquier sector donde hay personas mayores y dinero de por medio, pueden aparecer quienes intentan aprovecharse.
La buena noticia: los malos actores son fáciles de reconocer, porque casi siempre hacen las mismas cosas.
Señal 1 — La prisa
Si alguien le mete prisa, si le dice que la oferta es solo para hoy, que tiene que firmar ya, que va a perder la oportunidad: desconfíe en el acto.
Una decisión sobre su casa no se toma con prisa. Jamás. Quien le apura no le está ayudando: le está empujando para que no piense.
Señal 2 — Que le aparten de los suyos
Si alguien le sugiere que no hace falta contárselo a sus hijos, que no es necesario que venga su abogado, que mejor lo resuelven entre ustedes dos: encienda todas las alarmas.
Aislarle es exactamente lo que hace quien tiene algo que ocultar.
Señal 3 — Lo que no pasa por notario
Cualquier operación seria sobre una vivienda se formaliza en escritura pública ante notario. Si alguien le propone un acuerdo privado, un papel firmado entre ustedes: aléjese sin dudarlo.
Ahora bien, una precisión importante, y va contra nuestro propio interés: el notario no es su mayor protección.Comprueba que todo sea legal y da fe de ello — pero no le dirá si el trato le conviene. Su mayor protección es su propio asesor, y el tiempo para pensar.
Señal 4 — Las cuentas que no se entienden
Usted tiene todo el derecho a comprender con claridad cuánto recibe, qué conserva, qué firma y qué le cuesta. Si le marean con cifras confusas, si no le explican de dónde sale cada número, o si se niegan a ponerlo por escrito antes de firmar: desconfíe.
Lo que es legítimo se explica y se entiende. Lo que se esconde detrás de cuentas enrevesadas casi nunca le conviene.
Señal 5 — Una oferta baja sin explicación
En estas fórmulas usted recibe una parte del valor de su casa, no el total, porque conserva el derecho a vivir en ella. Eso es normal.
Pero usted tiene derecho a que le expliquen con números claros por qué su oferta es la que es y cómo se ha calculado. Si le ofrecen una cantidad que le parece muy baja y, al preguntar, no saben o no quieren explicarle el porqué: ahí hay algo que no encaja.
Una valoración seria siempre se puede explicar.
Démosle la vuelta: qué debe exigir
- Tiempo para pensar, sin presiones.
- A su familia y a su asesor a su lado.
- Que todo se firme ante notario.
- Que le expliquen cada número —incluido lo que le cuesta— hasta que lo entienda, y que se lo pongan por escrito.
- Que su derecho a vivir en casa quede inscrito en el Registro de la Propiedad.
Si una empresa cumple estas cinco cosas con naturalidad, sin ponerle pegas, va usted por buen camino.
Y ahora, compruébelo con nosotros
Todo lo que acaba de leer no es teoría. Le damos tiempo. Queremos a su familia presente. Todo se firma ante notario. Le explicamos cada número —incluidos nuestros honorarios— y se lo damos por escrito. Y su derecho queda inscrito.
No se lo decimos para que confíe a ciegas. Se lo decimos para que lo compruebe usted mismo.
Quédese con esto, y dígaselo a quien quiera: no confíe en quien le pida que confíe. Confíe en quien le dé tiempo, transparencia, la presencia de los suyos y un notario de por medio.