Los cuatro productos

¿Cuál es la mejor fórmula para mí? Y en qué se diferencian de la hipoteca inversa

No hay una fórmula mejor que las demás: hay una mejor para usted, y depende de qué necesite. Una guía para elegir entre las cuatro, en qué se diferencian de la hipoteca inversa, y la conversación con sus hijos que conviene tener antes de decidir.

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Contenido revisado por Equipo de RENTA100.

Ya conoce las cuatro fórmulas con las que su casa puede darle liquidez sin que tenga que marcharse. Y ahora seguramente se hace la pregunta más importante: ¿cuál es la mejor para mí?

Le vamos a dar una respuesta honesta: no hay una fórmula mejor que las demás. Hay una mejor para usted, y depende sobre todo de una cosa: de qué necesita.

Empecemos por lo que usted busca

Si quiere recibir todo el dinero de una sola vez —porque tiene un gasto importante o una deuda que cancelar—, la nuda propiedad es su fórmula. Un único pago.

Si lo que le preocupa no es una gran suma, sino un ingreso cada mes durante el resto de su vida, entonces es la renta vitalicia: un complemento a su pensión que no se acaba.

Si prefiere un apoyo más fuerte durante una etapa concreta, encaja la renta temporal: una renta más alta durante los años que usted decida.

Y si quiere la máxima cantidad posible por su vivienda y no le importa pagar un alquiler a cambio de seguir en ella, su opción es la venta con alquiler vitalicio.

La pregunta no es cuál da más dinero sobre el papel. Es cuál se ajusta a su vida. Y por eso aquí usted nunca elige solo ni a ciegas: un asesor estudia su caso con usted, le explica las opciones con calma, e invita a su familia si así lo desea.

En qué se diferencian de la hipoteca inversa

No es mejor ni peor: es distinta, y conviene que entienda en qué.

En la hipoteca inversa usted no vende nada: pide un préstamo poniendo su casa como garantía. Recibe dinero, pero es una deuda, y genera intereses que se acumulan año tras año. Cuando usted falte, sus hijos tendrán que devolver lo prestado con sus intereses, o vender la casa para pagarlo — normalmente sin que la deuda pueda superar el valor de la vivienda.

Su ventaja: la casa sigue siendo suya, y sus hijos pueden quedársela si pagan la deuda. Su inconveniente: los intereses corren, y lo que empieza siendo un préstamo pequeño puede comerse buena parte del valor de la vivienda.

En nuestras fórmulas usted no contrae ninguna deuda ni se le acumulan intereses. A cambio, la titularidad pasa al inversor.

Y sus hijos

Con estas fórmulas sus hijos no heredan ninguna deuda. Pero conviene decir la otra mitad, que es igual de importante: tampoco heredarán la vivienda — la titularidad pasa al inversor.

Lo que usted les deja, si así lo decide, es el dinero que recibe: la posibilidad de ayudarles ahora, en vida, cuando de verdad lo necesitan. La entrada de un piso, los estudios de un nieto, un momento difícil. Ayudar cuando hace falta, y no dejar cuentas pendientes.

Es una decisión importante, y es suya. Nosotros se la explicamos entera, y nos gusta que su familia esté presente cuando la tome.

¿Por dónde empezar?

La forma más sencilla es nuestro simulador: con unos pocos datos ve, de forma orientativa, qué podría suponer cada fórmula en su caso. Y a partir de ahí le acompañamos con calma, sin compromiso y sin ninguna prisa.

RENTA100. La tranquilidad de saber que su casa sigue siendo su casa.

¿Tiene dudas sobre su caso concreto?

Cada situación familiar es distinta. Si quiere saber cómo se aplica todo esto a su caso, llámenos. Una llamada de 30 minutos aclara lo que páginas y páginas no aclaran.